Descripción
Esta pieza nace de la observación del clima del Caquetá, un terreno donde la meteorología es caprichosa y sorprendente. Quise capturar esa inmediatez: un cielo que se despeja a primera hora y, en cuestión de minutos, se carga de nubes que descargan una lluvia intensa y persistente.
En la composición conviven elementos de calma y tormenta: rayos de sol que atraviesan nubes densas, gotas que trazan líneas en el aire y hojas que brillan cubiertas de agua. Ese contraste simboliza cómo la vida misma alterna momentos de claridad con episodios de dificultad abrupta. Las gotas que empañan la vista no solo son meteorología; son metáforas de los pequeños golpes que nos sorprenden.
La obra invita a aceptar la mutabilidad como parte del vivir: a valorar los días soleados sin olvidar que la lluvia también limpia, regenera y transforma. El sol y la lluvia no están enfrentados: trabajan juntos para sostener el ciclo de la vida.
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