Descripción
Esta pintura es un viaje hacia la introspección, una representación de cómo percibo mi forma de habitar el mundo social desde la perspectiva autista. La figura que aparece retraída, casi envuelta en sí misma, simboliza esa sensación de vivir dentro de una “burbuja conceptual”, un espacio seguro donde los estímulos no abruman y donde las emociones pueden organizarse sin presión.
La obra busca mostrar cómo, para muchas personas autistas, el entorno social puede ser un desafío: ruidos, miradas, conversaciones rápidas, expectativas invisibles… todo puede sentirse como un mundo demasiado intenso. Pero esa burbuja no es un rechazo, sino una forma de cuidado personal, una estructura invisible que protege y permite funcionar.
Aun así, dentro de esa misma burbuja existe sensibilidad, empatía profunda, creatividad y una forma distinta de interpretar la realidad. La imagen refleja esa dualidad: aislamiento exterior, pero un mundo interior lleno de ideas, sensaciones y significados. Es una invitación a comprender, a mirar más allá de la superficie y a reconocer que cada persona vive la vida desde un universo propio.
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