Esta obra surgió como un acto de protesta y como una forma de retratar uno de los momentos más tensos y dolorosos de la sociedad colombiana durante el paro del 2019. Miles de jóvenes, estudiantes, trabajadores y ciudadanos salieron a las calles para exigir derechos básicos, mejores oportunidades y un futuro digno. Sin embargo, sus voces fueron respondidas con violencia, represión y silencio.

Las fuerzas armadas utilizaron fuerza bruta contra personas que solo aspiraban a estudiar, trabajar y perseguir sus sueños. Fue una herida colectiva que dejó marcas en la memoria del país.
En la pintura, el personaje marcado con una X —representando al expresidente Iván Duque— simboliza la frustración de una generación que sintió que sus gobernantes no los escuchaban, que no entendían el peso de sus necesidades ni el dolor de su realidad.

El cuadro captura ese contraste entre la juventud que exige un cambio y un sistema que responde con dureza. Es un recordatorio de que la protesta es una forma legítima de expresión, una manifestación de la esperanza de un futuro diferente. Esta obra no solo denuncia; también honra a quienes alzaron su voz cuando era más difícil hacerlo.