Descripción
Esta obra es un canto cromático a los paisajes de la Tierra. Cada sección explora una paleta distinta: verdes intensos de selvas profundas, ocres de desiertos, azules de ríos y océanos, rojos y dorados de atardeceres. La intención fue mostrar cómo el color es lenguaje: comunica clima, emoción y tiempo.
En la pintura combino pinceladas que sugieren textura y luz, detalles que remiten a estaciones, horas del día y estados de ánimo. El objetivo es que el espectador recorra la obra como quien viaja por distintos biomas, sintiendo el calor de un sol, la humedad de una selva, la sequedad de una estepa.
Más allá de la belleza visual, la pieza apunta a recordar que los colores de la naturaleza son frágiles y merecen protección: cada tono es resultado de procesos ecológicos y culturales que debemos cuidar.
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